martes, 14 de julio de 2009

Rescatada de El Comercio 14/01/2006

Mala educación y exquisita urbanidad
Tomás García Álvarez/
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Una mal educada elite social tiene como resultado que algún prestigioso periodista se burle de un Estado, Bolivia, a través de su máximo representante, don Evo; o que un militar, no precisamente un sargento, sino de la elite militar, amenace con salvarnos de nosotros mismos e incumpla su ordenamiento militar en pro de nuestra salvación, él es poseedor de la verdad absoluta e inequívoca (típico de estos 'salvadores'). Aunque ambos, militar y periodista, observen las más estrictas normas de urbanidad, es decir, cortesía comedimiento atención y buen modo. No contentos con esto tenemos en nuestra mal educada y selecta sociedad a un jefe de la oposición que, aunque observa todas las normas de urbanidad y maneja con gracejo la ironía, practica el mayor desprecio al mencionado país, porque no hay mayor desprecio que no hacer aprecio y pretende justificar la amenaza y desobediencia del militar por una política que apoya la mayoría parlamentaria. El colmo.El discípulo de Aznar tiene muy clara la idea de España, que siempre exige al jefe del Gobierno, y deja claro que justificaría una intervención militar si alguien promoviera realmente y con visos democráticos de éxito un Estado federal español y en política exterior no cabe duda de que nos haría mirarnos en el ejemplo de EE UU, con una escasa y muy buena educación para una minoría selecta y consumismo e ignorancia a raudales para el vulgo, que producen votantes fáciles de manejar, hasta por un estulto como Bush. Consecuentemente, despreciaría no sólo a Bolivia, sino a cualquier otro país que aspirase a tener un pueblo, si no culto, informado en principios diferentes a los mayoritariamente enseñados en los Estados Federales de Norteamérica. Eso, más que claridad, es simplismo y un interés desmesurado por la mala educación con cultivada urbanidad y recortada libertad.