jueves, 15 de octubre de 2009

Política ciudadana

Según Jovellanos la política es el arte de hacer feliz al pueblo. El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) dice de política: "Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados" en segunda acepción "Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos" y finalmente en tercera "Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo"

Luego la política la hacemos todos, políticos y ciudadanos y como dice Jovellanos esa disposición y habilidad para hacerla, debe concluir en la felicidad del pueblo.

Entonces el apolítico es quién no tiene habilidad ni disposición para hacer feliz a sus vecinos. Equivaldrá, quizás, a decir que es un insociable; si es el caso, los hay a montones.

Debemos los ciudadanos hacer política exigiendo, a los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos, que su comportamiento personal y público sea inmaculado, pulcrísimo. Va en ello nuestra felicidad.

Con unos dirigentes políticos malvados, insolidarios, corruptos, egoístas o simplemente tontos, adiós a nuestra añorada felicidad jovellanista.

En los últimos tiempos no somos felices, salvo la consabida oligarquía, porque el asunto económico nos ha dado un amplio revés. El sistema económico, único que impera actualmente en el mundo, el capitalismo, parece ser que sirve solamente a esa escasa (numéricamente hablando) oligarquía mundial, al resto a unos más que a otros nos trajo precariedad en unos casos, necesidad en otros y hambre, enfermedad y muertes en gran número. La población mundial no se puede decir, por ende, que esté ni sea feliz.

Bien es verdad que la felicidad es el estado de grata satisfacción espiritual y física, definición del DRAE que contrasta con la no enmendada del mismo: "Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien" Esta última definición, también del DRAE tiene mucho que ver con nuestro sistema económico, es decir, éste llego a impregnar la felicidad en nuestro diccionario por tanto en nuestro ser (genéricamente hablando) Personalmente no la comparto, la felicidad no puede ceñirse a tener, como dice el DRAE, pero si está ahí es porque se consideró feliz quien poseía bienes. (Soy feliz cuando viajo en mi nuevo coche, vivo en el chalet y... ¿De verdad?)

En la hipótesis de que así fuera, el sistema capitalista a la mayoría, nos ha fastidiado bien. ¿Cómo podemos intentar arreglarlo? Pues si es un problema social, con la politica, por supuesto, no siendo insociable, es decir, apolítico, un parásito que provoca infelicidad.

Luego la solución podría venir de la tercera acepción del DRAE, mencionada inicialmente, o sea, participando cada ciudadano en política, exigiendo listas abiertas, transparencia y que cada diputado declare cuanto tiene cuando llega al parlamento y cuanto tiene cuando se va y un presupuesto muchísimo más elevado para educación y cultura, sobre todo de la cultura, tal como la define el DRAE: Cultivo, sí cultivo, que es, literalmente: Cría y explotación de seres vivos con fines científicos, económicos o industriales, pero yo diría simplemente y al ser seres humanos los que vamos o propongo cultivar, la definición sería: Cría y explotación de seres humanos con fines simplemente sociales.
¡Salud!