jueves, 19 de enero de 2012

Vergüenza ajena

Montoro se erige en justiciero de los compañeros que no cumplan los Presupuestos, es decir, en lo que él y nosotros deberíamos habernos erigido contra los políticos manirrotos, cargos de confianza corruptos y autoridades en general que permitieron y permiten las tropelías del mercado financiero o no, aeropuertos sin aviones y demás burbujas que no demanda la sociedad española, sino el beneficio de cuatro determinados y concretos españoles.
¡Sr. Montoro! El sentido común no necesita regulación, sino políticos con él para llevarlo a cabo.
No sólo el poder político esta desnortado, el judicial da vergüenza ajena, similar a la sentida años ha, oyendo la propaganda fascista del golpista Franco, a modo de Nodos e intervenciones nefastas como la del difunto Fraga: La calle es mía.
El Poder Judicial, pretende amputarse un miembro "cogiéndosela con papel de fumar" y deja a su libre albedrío otros sentenciando estupideces que avergüenzan a cualquier ciudadano medianamente demócrata. Lo de Garzón no tiene nombre, es de una estulted que, lo dicho, avergüenza.