martes, 13 de marzo de 2018

El poder del consumo

La España política, poco tiene que ver son la España social. La calle vocea con claridad, pero los políticos se enfangan en sus propias elucubraciones, que no atienden lo demandado por el público.
Así sin la necesaria sintonía es difícil encauzar las necesidades de la sociedad y esa falta de comunicacion del pueblo y los políticos, nos deja a la deriva y la marea no nos quiere mover del sitio (con lo poco que rema M. Rajoy), confirma lo indicado la actitud de los políticos europeos y estadounidenses, que queramos o no, hasta que la masa se cabree otro poco, es la que marca la pauta política de España y del mundo, para nuestra desgracia.
Si la masa social sigue moviéndose en idéntico sentido, reclamará el perdido estado del bienestar, la libertad de expresión y opinión (que hoy defiende un tribunal europeo en sentencia) y ha de encontrar el altavoz político que la atienda.
Por otra parte aún no somos conscientes de nuestro poder, por el miedo que nos inculcan. Cuando podamos comprender que la fuerza está en los 40 millones de consumidores y no en el IBEX 35, comenzará a mejorar nuestra situación económica y político social, esto quizás catapulte el altavoz político que nos atienda convenientemente. Pero como el #8M que no deja de ser un embrión, una semilla, que debe ser atendida exhaustivamente, el conocimiento de la fuerza del consumidor debe ser educada y canalizada con valores éticos y morales, lejos de la mercantilización social impuesta por el neoliberalismo economico imperante y que sufrimos, en precarización del estado del bienestar.
Tenemos el problema en que mundialmente estamos dirigidos por una ambiciosa y egoista oligarquía que para existir precisa de consumidores/trabajadores dúctiles y maleables e ignorantes de su poder como cultos consumidores.