miércoles, 17 de octubre de 2007

Nada nuevo en los últimos 30 años

La tara nacional de la que después de 30 años aún no nos deshacemos es la arraigada e ilusoria idea de una parte del pueblo: Los obreros de derechas. Estos, ajenos a la razón, buscan imitar a los ricos, es decir, creen que todos podemos llegar a ser ricos. Es esta una malévola enseñanza impartida en España mayoritariamente y de imposible resultado, claro está. Pero ahí sobrevive año a año a la mala información, escasa formación y cultura; se basa esta diabólica enseñanza en la envidia la codicia y en el alto interés que ponen para su divulgación la clase alta, cada vez más alta con el resultado de la imposible enseñanza: imitad a los ricos e intentad serlo ¡pobrecitos!

Actualmente se fomenta esta sibilina enseñanza en la deseducación televisiva, basada en las cuotas de mercado y el aborricamiento de la masa televidente. La fomenta su hermana pequeña la teoría del number one (tan imbécil e imposible como la anterior) que es pretender que el hijo de cada uno sea el primero de la clase, claro está también que es imposible el primero solo es uno, pero todos ponen los medios para ello desperdiciando fuerza y desanimando a sus pupilos en una estúpida competición que no beneficiará más que al primero UNO SOLO. En estas básicas cositas se fundamenta el Liberalismo Económico, país paradigma del mismo: "... cualquier persona puede llegar a ser Presidente de la Nación" ... y así nos luce el pelo, todos deseamos y envidiamos tener un presidente tan listo como Bush. Bueno todos no, en otra época tuvimos uno muy parecido y amigo del primero.

La precariedad económica, debida a la competitividad entre trabajadores y consecuencia del neoliberalismo imperante, trae como resultado una desestabilización familiar con perjuicio, sobre todo, para los más débiles, los niños y su interesada deseducación. Y finalmente, como no podría ser de otra manera la malformación congénita e intimamente arraigada al represivo concepto de religión que gran parte de la Curía española imparte, impidiendo una razonable evolución social, como viene haciendo desde, al menos, Galileo. Son más conservadores que la más pura derecha neoliberal.