(*) Del libro de Juan Torres López: Cómo sobrevivir al Trumpismo y la economía de la motosierra (pág. 223 y siguientes)
Mi resumen:
Todos los seguidores del Capitalismo, afirman como dogma, que no existe alternativa a él. Falso totalmente. Existe ya realmente y son de sentido común más razonables que el capitalismo.
El funcionamiento del capitalismo se ha impuesto en Facultades y normalizado tanto y tantos años que parece un estado natural inmodificable.
Pero ninguna economía está regida por ley natural, sino que cualquiera de ellas funciona por principios, leyes y normas que incluso obligan a sujetos económicos a actuar de determinada forma.
Estos nuevos principios de la alternativa al capitalismo, se pueden resumir en cinco:
1) Servir al ser humano y respetar el medioambiente
Es de sentido común que el capitalismo no respeta: El 1% más rico acapara el 45% de la riqueza global y la huella ecológica humana supera 1,7 veces la biocapacidad del planeta.
El sistema no solo puede dedicarse a acumular un medio de pago, de intercambio: dinero, tiene que satisfacer necesidades humanas básicas y dignas: subsistencia, afecto, entendimiento,participación democrática y libertad.
2) Cuidados y proteger lo común
El capitalismo desprotege el común: 2/3 de la producción de CO2 es de 100 grandes empresas.
En relación a cuidados en EEUU un 38% pospuso su tratamiento médico por falta de medios económicos y las farmacéuticas son un negocio y no atienden sino lo rentable.
3) Optimizar el uso de recursos: no malgastar.
El capitalismo ni ahorra ni produce con eficiencia, despilfarra y produce artificialmente escasez. Lo contrario es un mito.
La economía alternativa registra el deshecho producido y opta por el reciclaje, reparación y circularidad, penaliza el derroche y fomenta la innovación dirigida al ahorro e incremento de la vida útil de productos. Ahorro y eficiencia que implican transparencia y control.
4) Los mercados son instrumentos, no el centro de la vida económica.
El mercado es un lugar secundario, no principal. Hay bienes y servicios que no se le pueden asignar.
Y aunque se pueda u obligue, resulta indeseable a la sociedad y se recurre a la política para implementarlas (PP y Vox aquí, por ejemplo)
En todo caso un mercado en competencia perfecta solo consigue recursos más baratos.
La economía alternativa busca: Suficiencia, bienestar, equidad y sostenibilidad y el mercado no, nunca, en educación, sanidad, cuidados y bienes públicos.
El mercado debe delimitarse con rigor en sus funciones y alcance.
5) Economía democrática.
Los mercados sin límites controlan la riqueza y ponen en pocas manos la toma de decisiones.
Les estorba la democracia directa y son incompatibles con ella, además se precisa esa democracia directa y transparencia en empresas, organizaciones y administración pública y desmercantilizar lo creado por la naturaleza el el trabajo.
Todo lo expresado lo cumplen las economías sociales y solidarias y la economía del bien común




