Que estupidez creer que la guerra va a arreglar los personales problemas de la oligarquía, porque por sus problemas que se plantean de forma tan insaciable, insociable y antidemócrata, que únicamente creen que la solución pase por matar, es decir, por la sinrazón, la brutalidad, la fuerza, la guerra y el egoísmo, la codicia y el inaguantable ego de todos ellos.
El pueblo no tiene esa necesidad guerrera, más bien al contrario sabe que para su desarrollo, la paz, es el estadio ideal y lo procura.
En fin, que el problema lo tenemos socialmente y desde hace demasiado tiempo en las élites: económica, política y mediática; ámbitos que controla desde siempre la oligarquía, que quieren más y más.
El propio sistema les lleva a esa codicia sin límite en un mundo finito y limitado, cuantificable y medible.
La élite mundial ha perdido el norte, el concepto de finito y persigue una quimera, que nos llevará a la guerra.
En cambio la sociedad, el pueblo, solo persigue la utopía, la inalcanzable utopía que le lleva a buscar la felicidad, resultado del bienestar social y general.
No, la sociedad, no busca lo imposible: La quimera oligarca, el crecimiento continuo en un mundo finito, ni la guerra.
Semejante gilipollez solo es digna de los "Trumpistas" y "Muskistas" de este mundo, es decir, los fascistas que apoyan el tecnofeudalismo, hasta que se den cuenta que:
La raza humana es una, consecuentemente el racismo es una estupidez.
Que todos no podemos ser ricos, es una quimera.
Que el crecimiento constante es imposible, es evidente.
Que la persecución del máximo beneficio siempre, es como el crecimiento constante, otra quimera.
Que el dinero es un medio no un fin.
Que el negocio financiero es una estafa.
A ver, la izquierda persigue la utopía una meta posible, pero difícil. La oligarquía, a la que sigue la derecha, persigue una quimera, un imposible.