Y el colaboracionismo de la Iglesia.
El sistema que adora la acumulación: El capitalismo, predica a las masas las virtudes de la sencillez y tener poco: la pobreza es noble; lo imprescindible para vivir: Idealización de la escasez. La básica y fundamental distracción del capitalismo, que inculca socialmente con la inestimable ayuda de la Iglesia Católica.
La penuria nunca es una capacidad, mucho menos superior. La humildad impuesta, va contra uno mismo y con el fin de hacer una fuerza de trabajo sumisa.
Y aquí la Iglesia debería hacer un auténtico examen de colectiva conciencia, como colaborador en la precarización social. En lugar de fomentar el espíritu crítico, la solidaridad, la dignidad social, la transparencia, la democracia y el Bien Común como objeto principal.
¡¡Ni la religión apoya al trabajador!! Todos con el poderoso caballero: D. Dinero, que solo es realmente un medio de cambio, que nos llevan a confundir con un fin en si mismo. (Otra programada trampa capitalista)
No hay comentarios:
Publicar un comentario