lunes, 19 de noviembre de 2012

Calecho o filandón

Cuando lo oía no daba crédito a las palabras del calecho... Ella se había metido en un confesionario y haciéndose pasar por el párroco (D. José Boto) le sonsacó a la pobre mujer todas las intimidades de su incipiente relación con aquel mozo que la traía a mal traer. Moirazo debía ser de una casa de Laciana. Y la gracia de la actora contando la fechoría, regada con risas ralas de incontinencia festiva, que contagiaba el calecho y formaba algarabía. ¡Vaya risas, madre mia ! hasta lloraban y todo, oyendo lo que contaba, aquella noche tan fría. Todo el mundo la quería.