viernes, 4 de diciembre de 2009

CRUCIFIJOS

Hay quien dice que el actual gobierno odia el crucifijo y lo justifica diciendo que la libertad está reñida con el socialismo y que la libertad del centro (de enseñanza) es la que resuelve los conflictos ideológicos y religiosos y por ende este.

El Presidente de las Cortes, Sr. Bono y socialista, se confiesa católico, pero el actual gobierno está reñido con la libertad, la confesión es algo personal y respetable siempre.
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Con la libertad realmente, está reñido el capitalismo y más concreta e iracundamente el neoliberalismo que practicó y desea volver a practicar nuestra civilizada derecha. Si no, de cuanta libertad dispone un indigente, porque éste la necesita igual que el adinerado, o no (cristiano principio) Solo tiene libertad quien tenga dinero y cuanto más tenga, de más libertad disfruta.

En cuanto a los centros y su libertad, es aceptable que los Jesuítas tengan crucifijos en sus aulas y cuando un padre envíe allí su vástago, así lo requerirá. Otra cosa es enviar a tus hijos a la escuela pública y constitucionalmente laica y tenga que tragar por imposición el crucifijo o cualquier otro símbolo religioso. Esto no es libertad, es una imposición de la que algunos estamos hartos en la católica España por imperativo eclesiástico y de la derecha más rancia de Europa y a la única a la que hay que calificar de civilizada.

¿Que libertad religiosa (como declara el art. 16 de la Constitución) se garantiza imponiendo el crucifijo en las aulas de la escuela pública? ¿No quedamos que constitucionalmente (art. 16.3) Ninguna confesión tendrá carácter estatal?

Pero los crucifijos deben estar en todas las aulas, no basta con que estén en las iglesias, no, tienen que estar a la vista de todos los niños para que sean debidamente adoctrinados por la iglesia católica, si no ¿con qué otro fin se cuelgan?.

Por qué no pueden aceptar la educación laica y que la elección de la confesión se haga con la mayoría de edad, que es como debiera hacerse, y no impuesta al nacer. Esto es libertad y lo otro una absurda, por estúpida, imposición.
¡Feliz año nuevo!
Tomás García Álvarez