sábado, 12 de noviembre de 2011

Somos esclavos de nuestra estupidez

Da como un no se qué oír a Rajoy hablar de sus generalidades sin decir nada, como buen gallego que lo pretenda, y que, si no todos, muchos sabemos de sus recortes, recordados por sus neoliberales amigos a los que quizás por miedo, ZP se aunó y que en breve nos seguirán fastidiando denodadamente.

Los oligarcas (a los que todo el mundo llama mercados) no perdonan ni perdonarán hasta que nosotros, el misero, numeroso e insignificante pueblo, aún a pesar de sus marionetas, los políticos,  nos rebelemos. Se ve que ellos no tienen una solución, bueno más que no tenerla, no les interesa tenerla, nos tienen a todos en un puño y pagando sin más sus desmanes ¿Qué más quieren?

Ciertamente es una lástima que la enorme evolución tecnológica que vivimos no se acerque ni de lejos a la social. Socialmente estamos como hace 150 años, no progresamos nada a pesar de tener una tecnología punta.

Se explica todo porque la evolución de nuestra aptitud y actitud (nuestra cultura) está pervertida por una inadecuada educación individualista, insolidaria, basada en los principios (para mi ininteligibles) de la libertad individual (que sinceramente no se que significa, porque la libertad en solitario es una incongruencia) la competitividad entre nosotros y otras zarandajas que no se por qué, no nos damos cuenta de lo que nos perjudican.

Aunque nunca pensamos que la cooperación y por ende el cooperativismo.la colaboración y la unión y no la ley D´Hont podrían ser la solución, en la cual no creemos porque nuestra mala y torticera educación nos lo impide.

Somos esclavos de nuestra propia estupidez. ¡Desterrémosla!