Si el capitalismo y la intervención privada en la sanidad, fueran tan beneficiosas como nos cuenta en El Comercio 2/I/2026 el Sr. Vicepresidente primero de la Cámara de Comercio de Gijón, la sanidad en EEUU sería mejor y más barata que la española, lo cual es tan falso que no requiere explicación, es evidente.
No obstante, vamos a facilitar algunos datos: "El caso paradigmático que mejor lo demuestra es el de EEUU, el país que gasta más del doble que los países con salud pública y cuya población tiene, sin embargo, menor esperanza de vida y un sistema sanitario con peores resultados en indicadores de gestión. EEUU primera potencia económica mundial, ocupa el lugar 54 en el ranking que ordena todos los países por eficiencia del gasto sanitario atendiendo a sus resultados, y el último de entre los más adelantados atendiendo al acceso, eficiencia, equidad, resultados y atención preventiva." (Pag, 160 Como sobrevivir al trumpismo y la economía de la motosierra. Juan Torres López -Economista-)
Es evidente que cuando un inversor interviene en la sanidad, no es para sanar al máximo número posible de personas, es para ganar el máximo dinero posible con la menor inversión y gastos. Lo que implica que cuando el objetivo no es la salud, es la riqueza personal, la empresa será rentable o no en función de sus ganancias no de los casos resueltos médicamente. Y este detalle se le escapó al Sr. Vicepresidente Cameral.
Si que es cierto que el acceso y la atención, a quienes más dinero puedan aportar a la empresa privada que atienda la sanidad, será de primera y el que no la pueda pagar se quedará desatendido, como pasa en EEUU.
O sea sanidad de primera para la élite social y desatención sanitaria para la mayoría, tal y como pasa con el reparto de la riqueza creada en el sistema capitalista, acumula gran cantidad de dinero una minoría y la mayoría a trabajar por el caldo.
Esto es lo que ahora tenemos como sistema económico ideal y no admiten que se salve la sanidad ni la educación ni los cuidados, a privatizarlo todo, cuando el bien común nada tiene que ver con esa actitud, sino todo lo contrario. Es lo público lo que hace que el bien común florezca, como debiera en una justa y equitativa sociedad.
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