Actualmente el dilema político nacional es peliagudo, aunque para mí no hay dilema, el asunto PP y PSOE, simplemente: Ninguno.
Yo votaría a cualquier otro partido que demuestre honradez. ¡Honradez, no fascismo!
Y para ello espero que haya a quien votar de izquierdas y de derechas, pero limpios por demás, que ya parece imposible buscar esta cualidad.
La corrupción es fatal, desvastadora económicamente y sobre todo porque a largo plazo, la tendremos nosotros que pagar. De esto es precisamente, es de lo que parte del pueblo no se entera o no se quiere enterar y los corruptos nunca te van a informar.
En política no se puede actuar como si fueras del Barça o del Madrid hay que actuar con sentido común y raciocinio, pensando que es mejor para ti y tu pueblo.
Nos educan para ser buenos trabajadores y casi nunca para ser buenos ciudadanos, que es lo importante y ahí es donde hemos de incidir en las Administraciones Públicas, para que atiendan a los ciudadanos y a ellos vayan sus presupuestos en educación y formación.
La democracia es el sistema ideal o como mínimo el menos malo de los conocidos, pero hay que apoyarlo, impulsarlo y no abandonarlo nunca, si se deja solo se pierde, mejor dicho, lo pervierten enseguida. Hay demasiado interés particular en ello: Llámase corrupción y fondos de inversión.
Así las cosas hay que convenir que, al mínimo vital, lo mejor socialmente es la cooperación, la colaboración ciudadana.
Si comenzamos todos a pedir que el voto no sea definitivo, que pueda revocarse, de alguna forma, para que si el elegido sale rana: fuera. Es decir, más control popular sobre los parlamentarios, que sí, que son nuestros representantes, pero en cuanto dejen de representarnos: ¡ A la calle!. Sin falta de elecciones. La voluntad popular es la que debe mandar SIEMPRE.
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